comment 0

Libros con mensajes ocultos

Septiembre es el mes de la vuelta al cole, el momento de aprovisionarse de todo el material necesario para afrontar el curso escolar, y los libros de texto son uno de los mayores quebraderos de cabeza para los padres. Sin embargo, muchos no cuestionan el contenido de estos manuales, que se toma como una verdad neutra o aséptica.

En 2006 un estudio para toda España de la organización Ecologistas en Acción llamó la atención sobre “el currículum oculto” de los libros de texto, formado por todos los valores, ideas y comportamientos que transmiten y son asumidos por los estudiantes inconscientemente. Cuatro años después, en Galicia el grupo ecologista Verdegaia ha realizado un informe similar sobre los libros de texto gallegos, y como en el estudio estatal, han encontrado valores machistas, antiecológicos e incluso belicistas camuflados en los temarios, enunciados de ejercicios o textos para comentario de los alumnos.

16 miembros de la asociación se repartieron en parejas, para evitar “sesgos personales”, libros de texto de sexto de primaria y primero de bachillerato de diferentes editoriales, al igual que el estudio de Ecologistas en Acción. Después de unas sesiones preparatorias, decidieron las categorías a analizar, que reconocen como “un poco aleatorias”, entre las que destacan “género”, “tecnología y progreso” o “información y comunicación”. En el documento final, el análisis de cada categoría se acompaña de citas textuales de los manuales escolares.

Los encargados de presentar el informe, Iñaki Varela, profesor de Historia, y María Jesús Boo, de Física y Química, reconocen que aunque el currículum oculto es transversal a todas las asignaturas, algunas como Historia, Conocimiento del Medio, o Tecnología son más propensas a incluirlo. Los profesores destacaron frases como “en la actualidad, el continente europeo ofrece al mundo una cultura milenaria y un modelo de desarrollo y paz”, de un libro de sexto de primaria, que “obvia” el imperialismo de muchos países europeos o las guerras mundiales del siglo XX.

Este ejemplo de etnocentrismo está acompañada de otros que destacan lo positivas que pueden llegar a ser las guerras, al destacar el papel de las grandes confrontaciones mundiales como impulsoras de “importantes novedades tecnológicas”.

Los ecologistas también encontraron referencias a las economías emergentes, como Indonesia, que un libro economía de bachillerato alaba por hacer “uso intensivo del factor más abundante del país: mano de obra barata, numerosa y disciplinada”, sin hacer referencia en ningún momento a las condiciones de trabajo de esa “mano de obra barata”.

Una de las causas a las que Verdegaia atribuye la presencia de estos valores es la asunción de los problemas del mundo de manera formal, pero sin hacerlo coherente con el resto del discurso. Así se encuentran referencias a las emisiones de efecto invernadero y alabanza a la industria del automóvil en el mismo libro. Además, los temas referidos a medioambiente acostumbran estar situados al final de los libros de texto, que como señala Boo, “no se dan porque no da tiempo”.

El papel de los profesores es fundamental a la hora de transmitir estos valores ocultos porque, según Boo, “un mal texto puede ser corregido por un buen profesor”. Además, señala el papel de las administraciones a la hora de fijar los currículos básicos, “que en ocasiones se convierten en los índices de los libros”, aunque las empresas “no dejan de ser responsables de lo que publican”.

Boo y Varela precisan que su intención no es propagar “teorías conspirativas” sobre las intenciones de las editoriales, y asegura que su propósito es “leer estos libros de otra manera” para abrir un debate en la comunidad educativa sobre su uso y la falta de capacidad crítica, no impartir “verdades absolutas”. Verdegaia quiere llevar ahora su estudio a los docentes para trabajar con ellos. El objetivo es “romper dinámicas” que favorecen la transmisión del “currículum oculto” y crear un alumnado más crítico. Boo señala que ella misma no era consciente de que usaba en sus clases de Física ejemplos que incluían aviones bombardeando.

Los dos profesores destacan que el sistema educativo “es muy conservador”, porque incorpora muy lentamente los cambios sociales, pero a la vez “pide cosas que no da”, al demandar estudiantes críticos que no ayuda a crear. No quieren pensar el tiempo que van a tardar en conseguir cambiar la situación. Para Boo “es suficiente con hacer que una persona empiece a cuestionarse cosas” y prefiere no hacer cábalas sobre el futuro. Porque son concientes de que la transformación de algunas editoriales va a llevar su tiempo.

Publicado em El País-Galicia o 16/9/2010

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s